La vie d’une amant Parisienne.

La vie d’une amant Parisienne.

Una ciudad, un corto fin de semana y una idea: disfrutar París.

Eso es lo que ofrece esta guía. Nada tiene que ver con las maratones de cámara y monumentos que le ofrecen las guías de su oficina de turismo, o la mucho más chic de Louis Vuitton, con menos monumentos pero muchas más tiendas.

Ser estratega y calculador es Napoleónico, que es precisamente como se pretende que sea esta corta escapada. Por tanto, todo tiene que estar debidamente planificado, la improvisación, como tantas otras cosas, está sobrevalorada…

El Hotel, LHôtel Napoléon Paris.

LHôtel Napoléon Paris; muy bien definido por Errol Flynn como “The Place”
(Dir: Avenue de Friedland, 40. Tfno +33(1)56684321 )

El hotel, construido en los años 20, fue el regalo de boda de un empresario ruso a una joven parisina de la que estaba locamente enamorado.

A su disposición, coche y chófer privado esperando a la llegada del vuelo. El desayuno VIP, mejor en la habitación, a ser posible la Youssoupoff Presidential Suite, porque estos pequeños detalles son los que definen al gentleman: losque mejoran la realidad de la dama.

 

Primera parada:

 Después de un espectacular desayuno en el hotel, el primer destino es el Campo de Marte, situado a orillas del Sena y coronado por el icono de la ciudad, la torre Eiffel. Pero no con la idea de tomarse la típica foto del turista y empezar así desvirtuando la jornada, sino con el fin de tomarse un champagne a casi 300 metros de altura, en la azotea de la torre, donde se encuentra el “Champagne Bar”. Hay que empezar el día por todo lo alto, y no hay mejor manera de disfrutar la mañana que desde la cima de la estructura que fue durante más de 40 años la más elevada el mundo.

 

Segunda parada,  Caviar Kaspia

 Caviar Kaspia “La Maison Kaspia”
(Dir: Place de la Madeleine,17. Tfno: +33 (1)42653332 )

El restaurante que se ha convertido en el punto de encuentro por excelencia de los más rigurosos amantes de la gastronomía, diseñadores, modelos. 80 años de excelencia y un servicio inmejorable avalan esta elección.

Si lo que buscas es algo realmente especial, dispone de un íntimo espacio privado con vistas a la “Eglise de la Madeleine”. Allí, podrás elegir entre los diferentes menús, según estación, que demuestran el savoir faire de este restaurante en el que el caviar se acompaña, como debe ser siempre, de vodka o champagne.

Mucho lujo comestible que destacar en este restaurante: sus más de 70 vodkas de todo el mundo, todo tipo de caviares, los mejores salmones ahumados de Noruega o el cangrejo real de Kamchatka. Pero como realmente obligatoria se sitúa la especialidad de la casa, la patata al horno rellena de caviar.

 

Tercera parada, Hermès.

 Tercera parada, Hermès.
(Dir: Faubourg Saint-Honoré, 24.)


La tienda, considerada el corazón de la firma, guarda un secreto, y es su

“Jardin Sur Le toit”, un oasis urbano del que se encarga Yasmin, una artesana de la casa Hermès.

Como datos curiosos, está creado por Jean-Claude Ellena, el nariz que trabaja en exclusiva para la maison, y es en este lugar donde tuvo su primer contacto con la firma. “Desde entonces para que sea de verdad Parisino, lo he regado con luz”.

Antes de abandonar este rincón mágico de París para ir a cenar, llega el momento clave: materializar el recuerdo de este día, hacer que sea más eterno, si es posible, y para eso nada mejor que un Carré de Hermés.

Cuarta parada,  La Tour D´Argent.

 La Tour D ´Argent.
(Dir: Quai de la Tournelle, 15. Tfno +33(1)43542331 )

La cena es uno de los momentos más importantes y debe ser el Grand menú

Tour D´Argent, diseñado por su Chef Laurent Delarbre, quien después de unos años de paréntesis para prestar sus servicios en el Ritz, regresa para volver   a formar parte del equipo de este restaurante.

Para que la velada sea inolvidable, el ingrediente secreto de este establecimiento es su sala privada, situada en la quinta planta y con unas vistas inigualables de la Catedral de Notre-Dame.

 Ahora es el momento de pasear por los Campos Elíseos y las orillas del Sena hasta llegar al Arco del Triunfo, a pocos pasos de LHôtel Napoléon. Porque debes recordar que París es mucho más bello de noche.

En definitiva: “Así se las ponían a Fernando VII ”.

Via: GQ