Arquitectura Flotante

La mayor parte de los arquitectos (y de todos los habitantes de la tierra) nos quedamos con nuestras manifestaciones materiales y nuestros pensamientos en el suelo. Incluso cuando hablamos de rascacielos que rayan el sol, seguimos apoyándonos en el suelo, siempre (como es lógico).

El artista Tomás Saraceno, sin embargo, parece desprenderse de esta manera de pensar tan básica y primitiva; elabora sus trabajos “desde el aire”, eleva todo en el aire y deja que flote ahí, prescindiendo al máximo del apoyo sólido que obviamente necesita.

Cuando observa el cielo siente que el ser humano aún no ha explotado todo el espacio del que dispone, y es la idea principal que pretende plasmar en todas sus obras.

Argentino nacido en 1973, este artista nos presenta sus proyectos formados, principalmente, por telas de araña gigantes y enormes burbujas de aire que une mediante ligeras estructuras.

Expuso su obra tanto en la Galeria Nacional del Hamburger Bahnhof, como en el Museo del Presente en Berlin. La llamó “Cloud Cities” (muy gráfico, por cierto), y en ella el arquitecto propone un nuevo concepto de ‘construcción’, que él mismo denomina “Esferas”, “Biosferas” o “Jardines Voladores”. 

La intención de Saraceno era dar una visión utópica de la vida, donde el visitante podía formar parte directamente y probar ese “trocito de cielo”.