Este verano, en el Pebble Beach Concours d’Elegance, un Ferrari 250 Testa Rossa de 1957 cambió de manos por 16,4 millones de Dólares.
El Pebble Beach Concours d´Elegance es una burbuja de dólares y Champagne, un universo paralelo con el que muchos mortales ni alcanzan a soñar mientras unos pocos lo disfrutan como un día más.

Un sábado 20 de agosto Charlie Gooding & Company abre la subasta con un coche de 5 millones de Dólares, casi sin dar tiempo a Ross para anunciar la oferta inicial la inmediatamente siguiente era de 10 millones, la multitud se volvía loca…
Ross: “teníamos buenas vibraciones sobre la venta de algo así, pero en el fondo, antes de llegar a tribuna siempre pienso, ¿Qué pasa si no se vende?”, la subasta terminó en 20 minutos asegurando el coche en 14,9 millones de Dólares para un prototipo Scuderia, absoluto récord mundial.
En total 31 vehículos, 200 millones cambiaron de mano de manera oficial 27 más que el año pasado y 82 más que en el 2009, incalculable ya el número de millones que se movió fuera de las casas de subastas este año.
El gran capital sigue siendo procedente en mayor parte de América y Europa, aunque el récord del Testa Rossa lo consiguió un magnate Mexicano, crece de manera exponencial el interés en China y Medio Oriente más que nada por que anteriormente era entre cero y ninguno.
El causante de todo este caos tiene nombre y apellidos, “débil mercado de valores” , las tasas de seguro de cambio ect, conduce a los compradores a invertir en algo “sólido”.
“Hace cincuenta años, cuando estos Ferrari competían en carreras costaban 6.000 francos suizos”, dice Kaempfer. “Los coches hoy en día pueden llegar a costar $ 30 millones y No hay manera de hacer esa cantidad de dinero con las acciones. “
“Hay un poco de pesimismo en el mundo, pero que no afecta a los coches buenos”, dice Ross. “Si quieres lo mejor, francamente, no hay ninguna diferencia si algo cuesta $ 5 millones, $ 10 millones o $ 100 millones. Estas personas están aquí porque quieren comprar lo mejor. “


