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Propósitos de año nuevo. Guía definitiva

Año nuevo, vida nueva. Muy bonito, pero sin voluntad muy vacío. Dejar de lado falsos propósitos para año nuevo sea quizás el proposito principal que impere en esta amplia lista que hoy aquí os ofrecemos. Para que cojáis algunas ideas, ahí van 100 propósitos fáciles de cumplir si uno se los propone. Os deseamos un año nuevo repleto de éxitos a todos.

Comencemos:

  1. Dar los buenos días.
  2. Asumir que en fin de semana no harás dieta.
  3. La tercera copa será el límite (si quieres conservar una correcta dicción al hablar, claro).
  4. Escuchar menos y observar más; las palabras no dicen mucho y los gestos sí.
  5. Limpieza de armario, la necesitas.
  6. Cambiar el vermú por un Bloody Mary, de vez en cuando.
  7. Si no has probado el sushi, espabilar es el propósito.
  8. Si lo has probado, dejar de ir a buffets libres lo es aquí.
  9. Perdonar.
  10. Darte un capricho al mes.
  11. Enseñarle algo nuevo a tu hermano pequeño, te lo agradecerá.
  12. Soltar algún taco de vez en cuando.
  13. Dejar de escuchar a Sergio Dalma.
  14. Encontrar tiempo para leer.
  15. Descubrir nueva música.
  16. Pasar de los “me gusta”.
  17. Dar las gracias.
  18. Dar más paseos.
  19. Pasar a usar tanga.
  20. No decir váter sino: lavabo, baño, servicio, sanitario, inodoro, toilette, Señor Roca,… en fin, cualquier cosa menos váter.
  21. Leer una vez por semana The Luxury Journal (guiño, guiño).
  22. Mover más las caderas al bailar, que estás muy rígida (y podría añadirle una “F” al adjetivo”), (y no me equivocaría), (y lo sabes).
  23. Si no te vas a proponer dejar de fumar, probablemente lo acabes logrando.
  24. Asumir que cualquier horario que hagas, cualquier plan logístico de trabajo, nunca será cumplido; así que inventir tu tiempo de planificación en otra cosa, será siempre la opción más inteligente.
  25. Cuidarte más los pies. En invierno los veis tú y la Sole (la soledad de tu cama vacía) y con eso debería bastar.
  26. Descartar la idea de hacer planes ridículos para superar una ruptura. Apuntarte a un club de macramé entra en tal categoría.
  27. Aprender una receta nueva.
  28. Aprender a cocinar. (Maula, que eres un maula).
  29. No dar más consejos. (Nadie los escucha).
  30. Dejar de posponer la alarma 70 veces cada mañana.
  31. Hacer un viaje, aunque sea una escapada. Darte ese gusto.
  32. Ahorrar.
  33. Tener un gesto desinteresado con alguien.
  34. Dejar de endiosar a la gente. Los pedestales no deberían existir.
  35. Aprender de una vez por todas que es imprescindible afilar la hoja de tu espada antes de entrar en batalla y que si se ataca por el flanco derecho en vez de por el izquierdo, en una maniobra al alba, se llevan las de perder. Por favor, ya basta.
  36. Jugar más al ajedrez.
  37. Aprender a jugar bien al ajedrez.
  38. Descubrir el significado de tu nombre propio. Nadie que se precie va por ahí sin saber qué significa su nombre.
  39. Conocer, definitivamente, cuál es el orden de prelación de las posibles manos jugando a Póker.
  40. Saber una amplia variedad de insultos en inglés, francés y alemán. Por si acaso. Como dirían las damas inglesas en los 40 “el mundo está cambiando querida, y nunca se sabe”.
  41. Mirar un par de tutoriales de maquillaje (solo un par; más ya es abusar) para sacarle, por fin, partido a tus rasgos y dejar de parecer una yegua pálida.
  42. Asumir que los leggins no te sientan bien.
  43. Dejar de usarlos.
  44. Asumir que sin hombreras no eres el mismo.
  45. Usarlas hasta para la ropa de deporte no es exactamente el propósito.
  46. Recordar el refrán: “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces” para echarte unas buenas risas.
  47. Evitar hacerle vudú a nadie, como propósito de mejora de la propia salud mental.
  48. Invitar a vino.
  49. Tener más paciencia.
  50. Dejar de aprender a trompazos.
  51. Tener más inquietudes.
  52. Callar, si no sabes.
  53. Callar, si sabes y quienes te oyen no.
  54. Callar, si sabes y quienes te escuchan también.
  55. Hablar, si sabes y quienes te escuchan no.
  56. Usar bluyín algún sábado.
  57. Evitar ser gilipollas (este quizás sea mi propósito preferido).
  58. Si tu firma es infantil, actualizarla no estaría de más.
  59. Tener más sentido del humor.
  60. No estar tan loco/a. (En plan mal).
  61. Ser  respetuoso con las tradiciones. Si en San Juan se tiran petardos, pues se tiran. Si quieres pedirle matrimonio a alguien, pues ahorras y se lo pides  de rodillas y con un anillaco.
  62. Relajarte.
  63. Evitar comparaciones.
  64. Usar pendientes de diario y dejar los pendientes de la época del charlestón de tu abuela la osada para tus veladas de vino rosado.
  65. Saber razonar.
  66. Ser razonable.
  67. Barrer para casa.
  68. No pisar lo fregao.
  69. Leer la misma noticia del día en distintos medios de prensa escrita.
  70. Si no quieres proponerte ser más ordenado, proponte mantener tu nivel de desorden y que este no vaya a más. De lo contrario, la humanidad acabará ahogada entre la mierda que puedes llegar a acumular en tu fregadero / barra / baño / barra / habitación.
  71. Si el camino de tu casa al trabajo puede hacerse por vías distintas, proponte no hacer siempre el mismo camino.
  72. No ser presuntuoso.
  73. Aniquilar a aquellos que roncan hasta en las siestas de sofá.
  74. Proponte ponerle un mote cariñoso, le gustará.
  75. Advertir a alguien con esta frase: “¡Que no te vistas que no vas!”. Dedo índice en ristre, por supuesto, se trata de una advertencia. Hay que ser profesional.
  76. Recordar siempre: “donde tengas la olla, no metas la po***”.
  77. Ir a recoger setas en otoño, para no volver a ir nunca más.
  78. Ser más flexible.
  79. Asumir tu responsabilidad evitando alardear; con orgullo, benevolencia y magnanimidad. Si te toca planchar, te toca y punto.
  80. Llegado el momento, decantarse por cortar el cable verde. No el rojo, ni tampoco el azul: el verde.
  81. Guardar un secreto aunque escueza la lengua. Ergo: no ser una portera.
  82. Si vais a ser padres, evitar innovar con el nombre es, quizás, un buen propósito.
  83. Si no quieres proponerte encontrar el amor, proponte no romper ningún corazón.
  84. No te propongas ir al gimnasio, no funciona. Simplemente deja que tal opción surja sin planificarla; cómo surge tu michelin de la barriga o cómo la piel de naranja en los muslos. Ya lo verás. Surgirá.
  85. Tener la mente más abierta.
  86. Recordar que “en boca cerrada no entran moscas”.
  87. Decir con mayor frecuencia lo que sientes.
  88. Ser menos contradictorio con uno mismo.
  89. Madurar.
  90. Llamar más a menudo a la abuela para preguntarle qué tal está.
  91. Ser más valiente y dar la cara por alguien, aunque luego no lo merezca.
  92. Sorprenderte usando lubricante.
  93. Ser competitivo, pero crecer sin pisar.
  94. Ver la Champions con un par de cañas y en buena compañía.
  95. Pedir perdón.
  96. No molestar a Batman a menos que se trate de una urgencia real.
  97. Comprender que no todos desayunamos “café doble cargado con dos de azúcar”. No todos somos iguales.
  98. Saber cuándo parar.
  99. Proponerte cumplir al menos tres propósitos que te propongas.
  100. Despedirse.

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