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Series TV – Black Mirror, así son las cosas

Posted on December 17, 2011 by Anomalo

Deja de leer esto si alguna vez has confiado en mi criterio televisivo. A mí ya me va bien, porque para llegar hasta aquí has clicado y eso cuenta para las estadísticas de la página, así que no tienes que preocuparte por este humilde comentarista. Lo que tienes que hacer es correr hacia donde sea que veas la televisión extranjera y enchufarte la serie Black mirror.

En serio, no quiero que nadie lea nada más, porque a partir del siguiente párrafo empezaré a contar cosas y perderá parte de la magia. Yo solo sabía que en Twitter se estaba hablando mucho de la serie y que Marc Pastor, con él nada me falta, la recomendaba. Suficiente para mí y gracias a eso me quedé tan absolutamente boquiabierto delante del televisor como hacía tiempo que no me quedaba. De modo que solo puedo insistir una vez más que nadie siga leyendo hasta que haya visto también algún capítulo de la serie. Luego puede volver aquí a ponerme verde o a darme las gracias. Aunque lo parezca, no es una estrategia para duplicar el tráfico.

Lo primero es decir que Black mirror no es una serie con continuidad, sino una antología de relatos autoconclusivos que según críticos y creadores tiene mucho en común con The twilight zone. A mí a lo que me recuerda es a los volúmenes recopilatorios de los relatos cortos de Philip K. Dick. Es una ciencia-ficción dura, en el sentido de que no hay adorables extraterrestres enganchados al iPhone. Sin embargo no renuncia al espectáculo y al entretenimiento que dan vuelo a la sátira perseguida.

El primer capítulo, por ejemplo, es un thriller que primero te golpea con su planteamiento y luego te deja clavado a la silla mientras vuelan los minutos. La trama arranca con el secuestro por parte de unos terroristas de la nueva “princesa del pueblo” inglesa. Los secuestradores solo piden a cambio de su libertad que el primer ministro haga algo ciertamente denigrante en televisión. Aquí seguramente lo habrían hecho al revés.

Black Mirror

¿Alguien se acuerda de La caja? Pues no tiene nada que ver.

En el segundo episodio, descubrimos que las centrales eléctricas del futuro están alimentadas por humanos en bicicletas estáticas. Estos generadores casi esclavizados por las acuciantes necesidades energéticas, están alienados por el consumo a través de aparatos electrónicos en todas sus formas. Por si hay alguien despistado: ¡metáfora! La única forma de escapar de este absurdo engranaje es convirtiéndose en famoso a través de la televisión, aunque esa salida también tiene su coste.

Los elementos comúnes en ambos episodios son la tecnología, los medios de comunicación sociales y el camino que abren a la deshumanización. El creador de la serie explicó en el diario The guardian que entiende el comportamiento de algunas personas hacia las nuevas tecnologías como una nueva forma de adicción y que su intención es mostrar los efectos secundarios de estas drogas legales de última generación.

El responsable de Black mirror es Charlie Broker, un auténtico maestro de la sátira. Su producto más conocido puede ser la mezcla de que hizo de Gran Hermano con zombis, valga la redundancia, en la inefable Dead set. No son menos interesantes sus programas para la BBC en los que ha desmontado los sistemas de engaños con los que funcionan los medios de comunicación actuales. Por ejemplo, en Newswipe explicó mucho antes que The inside job de qué iba todo el rollo de las subprimes. En realidad, lo que explicó fue cómo los medios de comunicación nos engañan para escamotearnos información tan fundamental como el terremoto financiero que se nos venía encima. Si me atreviera, diría que es el Jordi Évole de Reading, pero en realidad el Follonero es mucho más periodístico.

Charlie Broker

Charlie Broker con su pareja en el sofá.

Como alguno habrá que no me haya hecho caso y habrá leído esto sin ver la serie, tengo que indicarle también lo bien hecha que está la serie. Tanto en lo que a producción y ambientación se refiere como a dirección e interpretación. Por ahí andan actores y actrices reconocibles como Jessica Brown Findlay, de Downton Abbey e irreconocibles como Rupert Everett haciendo de Risto Mejide.

Pensándolo bien, el que no quiera ir corriendo a ver Black mirror, que no vaya. Si sigue con la tele y el ordenador encendidos, ya le llegará. Veremos si entonces puede escapar.

What Others Are Saying

  1. Javo December 17, 2011 at 12:05 pm

    Yo soy de los que no ha hecho caso y se lo ha leído todo antes de ver el primer capítulo, más que nada por saltarme las reglas y pinchar un poco y tal… Pero tus palabras me han convencido, ya tengo ‘droga’ televisiva para estas navidades!! ;)

  2. Anómalo December 17, 2011 at 3:14 pm

    He intentado no revelar nada porque sé que sois unos desobedientes. Disfrútala y luego vuelve a contárnoslo.

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