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Series – Sherlock, el elemental

Posted on January 21, 2012 by Anomalo

“Lo que un hombre puede inventar, otro lo puede descubrir”. Esta frase que Sherlock Holmes le espeta al asesino de La aventura de los hombres que bailan se la podemos aplicar también a la esencia de algunos personajes de ficción. Como él mismo.

Creado en 1887 por Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes tiene casi tantas versiones como una canción de los Beatles: fue un cazador de espías en los 40 con el rostro de Basil Rathbone, actor del que tomaría su nombre el ratón superdetective más famoso de Baker Street que saltaba a la gran pantalla casi a la vez que una versión perruna se asomaba a la pequeña. También se ha dejado ver como un anciano en La solución final de Michael Chabon, como jovencito en El secreto de la pirámide y como doctor malencarado de mediana edad en House.

Como pasa con las canciones de los greñudos de Liverpool, las adaptaciones varían mucho según las capacidades de quién las lleva a cabo o de quién las ejecuta, según el caso. Cuando los talentos se suman en lugar de chocar como alces en celo, entonces salen maravillas como el Sherlock que ha producido Steven Moffat para la BBC.

Cualquiera que se haya acercado alguna vez a un relato original de Conan Doyle tiene una idea exacta de lo que se va a encontrar. Lo deslumbrante es lo bien que han traído esas viejas historias al siglo XXI, tanto en el desarrollo de las mismas como en el lenguaje audiovisual usado para contarlas. Desde las polvorientas enciclopedias de Baker Street convertidas en smartphones o los relatos de Watson contados ahora desde un blog, hasta un montaje muy ágil y un uso tan extensivo como adecuado de las posibilidades de la postproducción.

Holmes y Watson corriendo

Holmes y Watson, corriendo para no quedarse atrás en la historia.

Tanto que nos hemos quejado de las series españolas de ochenta minutos de duración y ahora nos derretimos de gusto con la hora y media de cada uno de los capítulos de las dos temporadas emitidas. La diferencia está un ritmo narrativo que apenas se detiene a coger aire y en que los noventa minutos no estiran, sino que comprimen unas tramas tan complejas y tramposas como las de las novelas. Tramposas casi como en el chiste de Gila, cuando a Holmes le preguntan cómo sabe que el asesino es Jack el destripador y él contesta: “¡porque soy Sherlock Holmes y a callar!”.

Dentro de la fidelidad al original, la serie se permite jugar con él. Están los chistes recurrentes sobre la extraña relación entre los protagonistas, pero también la irreverencia con la que este Watson trata a su colega. Frente al baboseo del doctor literario, éste se permite cosas como esconderle el tabaco o bromear con el inspector Lestrade sobre si sufre un caso de síndrome de Asperger. Este Holmes no es un intachable caballero inglés, sino un sociópata carente de empatía y habilidades sociales.

Holmes y Watson

 Este Watson sabe el mal del que somos capaces los blogueros.

Los guionistas también se permiten jugar con las expectativas del espectador que haya leído las aventuras originales. Desde la cojera de Watson o la celebérrima gorra de cazador hasta titular el último capítulo como The Reichenbach Fall y aclarar en los primeros minutos que se refiere a un cuadro y que nadie irá a combatir a muerte a una catarata suiza. Para luego volver a darle la vuelta a todo, claro. En cuanto a generar anticipación, el mejor efecto está conseguido con el personaje de James Moriarty, mucho mejor construido como perfecto antagonista de Holmes que en la obra de Conan Doyle. Entre otras cosas porque en la serie no es un capricho de última hora del autor.

A estas alturas, elogiar a los actores de una serie inglesa suena a redundancia. Benedict Cumberbatch compone un Sherlock perfecto alternando la contención cerebral con los estallidos verbales y físicos del personaje. Y por Martin Freeman no solo tengo debilidad desde La guía del autoestopista galáctico y The office, sino que aporta ese aire cómico sin caer en el payaso que protege a la serie de la pedantería de anteriores versiones.

Más que televisión es relato audiovisual y entretenimiento en su estado más puro. Elemental.

What Others Are Saying

  1. Jordi January 21, 2012 at 9:15 am

    …, querido Anómalo.

  2. Anómalo January 23, 2012 at 11:15 am

    Estoy por verla otra vez y hacer una sección monográfica. ¡Qué buena es!

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