No hay mucha gente que se atreva a cubrir el suelo de su casa con moqueta de leopardo. Ni capaz de mezclar motivos religiosos, reliquias y cristalería exótica con Lola Flores o Andy Warhol.
En efecto, nos encontramos en un piso peculiar, al lado de la Gran Vía de Madrid. Que ha salido en revistas como Hola o NEO2 tras dos años de reforma.
Estamos en la casa del icono estatal, Alaska (47) y su marido, el mánager y vividor Mario Vaquerizo (36).
La decoración de la casa impresiona en cada habitación, y es que en cada rincón encontramos algo con un significado peculiar y su valor en oro.
Para empezar, las paredes están pintadas de colores poco discretos: lila para el dormitorio, fúcsia para la sala de estar, verde para el despacho, blanco para el comedor…
Muebles al más puro estilo barroco y rococó, terciopelo, leopardo y peluches everywhere. Un baño con motivos de Elvis; y todo ello repleto de figuras de leopardo guardianes y flamencos rosas.
¿Original o de locos? Eso no es todo, el alma de la casa se encuentra en una vitrina repleta de Barbies de todo tipo (desde la Monster hasta la Elisabeth Taylor vestida de Cleopatra- con sus ojos lilas), figuras de colección de Hello Kitty; o incluso de Kiss o Mazinger Z…
La mitología del cine avanza montada a lomos de un caballo. Así como la mitología teatral nació entre las nubes que rodean el monte Olimpo, el cine como ahora lo conocemos surgió al calor de tres grandes géneros: el musical, el de gangsters y, nos guste o no, el western. Al menos eso dice Martín Scorsese en el documental A personal walk through american movies. Podrán discutir lo de los musicales y los mafiosos, pero viendo cómo están TDT y autonómicas por la tarde, la influencia de las películas de vaqueros es innegable.
Sabiendo que son mitología del propio cine es como podemos comprender que las leyendas sobre la fundación de Estados Unidos hayan causado y causen tanta fascinación en los espectadores de todo el mundo. También por eso, no es absurdo que un director español como Mateo Gil pueda saltar de la Semana Santa sevillana al Butch Cassidy de Blackthorn. Sin destino, sin pasar por la casilla de salida.
De entre los héroes del western, Gil rescata al mítico compañero de Sundance Kid para revelar que ninguno de los dos murió al final de la película de George Roy Hill con Robert Redford y Paul Newman. Tras huir del ejército boliviano, el Cassidy de la película es un señor mayor que cría caballos en el altiplano y que quiere volver a Estados Unidos antes de morir. La película se complica cuando se cruza con el personaje de Eduardo Noriega, que se empeña en ser actor. Me refiero a Noriega; el conflicto de su personaje es que ha robado una mina.
Entre las favoritas a los premios Goya de este año, Blackthorn tiene muchas cosas buenas y unas cuantas malas. Y como me pasa igual que el guionista, que no tenía ganas de pensar una estructura, haré los comentarios siguiendo la lista de categorías en las que es candidata y en las que no.
Mejor dirección de fotografía. Las postales de espacios naturales bonitos suelen ser el ticket de entrada para esta categoría. Los impresionantes paisajes de Bolivia y la belleza con la que están retratados son uno de los puntos a favor de la película.
Imágenes llenas de significado. Esta, por ejemplo, quiere decir: “he visto La diligencia“.
Mejor diseño de vesturario, mejor maquillaje y/o peluquería, mejor dirección artística y mejor dirección de producción. En una película de época, muy mal lo tienes que hacer para no entrar en estas candidaturas. De todas formas, hay que reconocer que la ambientación es creíble y nadie parece recién salido de los chinos para una fiesta de disfraces.
Mejor sonido y música original. Solo por hacer que se entiendan los diálogos de Noriega y de un americano farfullando español de vez en cuando, en mitad del desierto, hay que reconocer el mérito del equipo de sonido. La música también juega con el género sin parecer una parodia y llevo varios días sin quitarme de la cabeza la cancioncilla folk que canta el protagonista. Les odio por ello, pero les concedo el mérito.
Mejor montaje. Se lo han montado muy bien para hacer una película así en la industria española, claro que sí.
Mejor guión original. Original sí es, porque no hay quien lo entienda. Ni estructura, ni justificación para casi ninguna decisión de los personajes, giros de guión patilleros… Y sin embargo, quizá por la propia mística del género, no se lleva mal. Entretiene, aunque también es perfecto para la hora de la siesta. Porque aunque te duermas un rato no estarás más desorientado al despertar que quien la haya seguido todo el rato.
Mejor actor. Ni Sam Shepard ni Eduardo Noriega aspiran a estatuilla. La dura competencia de este año, lo endeble del guión y que no tendrá muchos amigos en la Academia explican la ausencia del americano. Lo que no se explica es lo de Noriega: ni el papel le va, ni es capaz de defenderlo con el carisma necesario.
Imagen tomada con cámara oculta en un descanso del rodaje.
Mejor dirección. Algo bueno ha tenido que hacer Mateo Gil para que de los mimbres más bien endebles con los que contaba salga una película más o menos sólida y que se deja ver. Sortea los obstáculos con cierta elegancia y demuestra que el cine de oficio es lo que hace falta en España. Todos los años lo demuestra alguien, pero seguimos sin tenerlo claro.
Mejor película. Salir airosos del riesgo de enfrentarse a un western sin espaguetis ya es mérito suficiente. No es una obra maestra y no pasará a la historia, pero tampoco lo pretende. A pesar de todo, transmite amor por el cine y gusto por un género al que volveremos una y otra vez como regresamos a casa a ver a nuestras familias.
Y hasta de la comida de Navidad sacamos algo bueno siempre, ¿no?
“Juzgar una serie por su capítulo piloto es como juzgar un libro por su cubierta”. Frase atribuida a la poco reconocida sabiduría del actor John Stamos, el tío Jesse de Padres forzosos. Es normal que su sabiduría esté poco reconocida porque no se deja ver muy a menudo, pero yo uso esta frase suya casi tan a menudo como “no es lo que parece”. Si os preguntáis por qué tengo que usar esta tantas veces solo puedo deciros que no es lo que parece.
Hay capítulos piloto que no dejan entrever la grandeza del desarrollo de la serie, como ocurre con The wire. Otros gastan tanta pirotecnia que luego no queda nada con lo que sorprender en los siguientes episodios, como pudimos ver en FlashForward. La última categoría es la de los que no dejan una sensación clara, como me ha ocurrido a mí con Smash.
Normalmente esperaría un par de entregas más para tener las ideas más claras antes de hacer ningún comentario, pero el hype me lo impide. Quien no sepa lo que es el hype, además de alegrarse por ser una persona normal, puede traducirlo por “promocionar a bombo y platillo” y es frecuente usar la expresión para referirse a productos que no están a la altura de la expectación creada por la industria o la crítica especializada. Por ejemplo, cada vez que una serie ha sido promocionada como “la nueva Perdidos” o “la nueva Friends”.
Expliquemos las razones del hype de esta serie que, siendo correcta, algunos nos presentan como la gran salvación de la temporada. En primer lugar, Smash es un musical. Con lo que la gente en general detesta los musicales, los aficionados al género tendemos al sobreesfuerzo a la hora de recomendarlos. En este caso se facilita la integración de las canciones por el hecho de que el argumento gira en torno a cómo se produce un musical para Broadway. Un musical sobre Marylin, por si hacía falta más hype mitómano.
Sobre Florinda Chico descuida que no hacen musicales.
Su mayor baza a la hora de justificar la música puede ser el mayor peligro en cuanto a desarrollo de la trama y los personajes. En el piloto ya pudimos ver varios tópicos del retrato de esta industria como el del director tan genial como tiránico y mujeriego o la honrada y pobre chica inocente que sueña con triunfar sin traicionarse a sí misma. Hay algo en mí que desearía que en lugar de una Cenicienta nos hubieran presentado una tronista de Hombres y Mujeres y Viceversa. Al menos habría habido sorpresa.
Queda mucho por ver, claro, pero el piloto apunta a una serie que se mueve dentro de los límites del camino marcado. Si la comparación con Glee es inevitable, Smash sale perdiendo porque al menos los chicos del coro tuvieron una primera temporada trasgresora llena de embarazos adolescentes, intentos de adulterio y chantaje emocional. Los tópicos aparecían en los primeros capítulos como material de parodia y no se tomaban a sí mismo en serio. Por otra parte, es cierto que Glee acabó como un karaoke diseñado para vender versiones de canciones famosas en iTunes y la nueva propuesta de la NBC cuenta con buenas canciones originales.
Katherine McPhee ganó American Idol antes de salir en Smash. Es como si aquí Angy participara en una se… oh, vaya.
Como su propio nombre indica, Smash ha entrado en la parrilla haciendo mucho ruido. La audiencia de su estreno lo convierte en uno de los mejores del año. Algo tendrá que ver que fuera después del arranque de la segunda temporada de The voice, emitido a su vez a continuación de la Super Bowl. Para entendernos, es como programar algo consecutivo la primera gala de Operación Triunfo 2, si esta hubiera sido después de un Madrid-Barça. Hubiera hecho buenos datos hasta Pueblo de Dios.
Una vez libres del efecto hype, que cada cual vea la serie y saque sus propias conclusiones o que espere a ver qué digo de los próximos capítulos en Twitter. Los tópicos de la presentación aún pueden subvertirse o jugarse con cierta gracia, los conflictos pueden explotar con intereses aún no entrevistos y quizá los actores lleguen a convencernos de que lo son. Aunque, por soltar la última colleja, muchos lo tendrán difícil.
Como siempre, os dejo con el trailer, capaz de justificar el hype por sí mismo:
Esta semana os ofrecemos otro cocktail del maestro mixólogo Erik Lorincz: The Golden Fire Bowl. A veces hacemos el símil entre la alquimia y la coctelería dada la dificultad que entrañan algunas de las recetas. En el cocktail que os presentamos a continuación podréis ver alquimia en estado puro; sólo con mirar los utensilios que tiene Erik encima de la mesa nos puede dar una idea de la que se va a liar.
La semana que viene volveremos con una receta de uno de nuestros mixólogos afiliados a The Luxury Journal. ¿Os lo vais a perder?
Cuando The Magician se pone tras los platos es como si el tiempo se detuviese y entrásemos en un estado de éxtasis musical del que no podemos escapar. Prueba de ello es el primer mixtape que el mago nos ha regalado. El primer tema es de esos que desearías que nunca jamás se acabase, de los que pones el “repeat-1″ en el iPhone/iPod. Así es el mago, y como nos gusta, nos divierte y nos hace bailar, lo compartimos con todos ustedes para que empiecen el fin de semana con buen pié.
Como viene siendo costumbre, el mago no revela sus trucos y nos priva del playlist. ¡Nos gusta!
Con el lanzamiento de la nueva colección para Net A Porter, la boutique de moda online ha lanzado este vídeo con una entrevista del Kaiser a Karl Lagerfeld.
Karl Lagerfeld se pregunta y responde cuestiones de todo tipo: personales, divagaciones filosóficas y alguna que otra perla gratuita, como no podía ser de otra manera.
El vídeo desde luego, no tiene desperdicio, a disfrutar:
¡Tecnólogos del mundo estáis de enhorabuena! En The Luxury Journal nos hemos propuesto informar sobre tecnología, tendencias, gadgets, apps, etc… mejor de lo que veníamos haciéndolo hasta ahora y es por ello que necesitamos un colaborador.
Posiblemente la estación más bonita del mundo,diseñada como joya de la corona del metro de Manhattan se cerró de forma definitiva el 31 de diciembre de 1945.
Esta estación esta cerrada al público y no es accesible desde ningún lugar, pero hay una forma de “visitarla”:
Coge el tren de la linea 6 dirección Brooklyn
Espera a la última parada “Brooklyn Bridge Stop”
Quédate en el vagón, el tren realiza un recorrido para posicionarse en sentido inverso, que te permite descubrir City Hall.
Lanvin es capaz de reinventarse una vez más. Sus campañas publicitarias virales y su sentido del humor no tienen límites.
Steven Meisel es el responsable de la campaña Primavera/Verano 2012 para Lanvin. Nos gusta y no decepciona, pero por si tiene alguna duda, aquí el vídeo:
Dîner festif et décalé.
Mais qui croquera la pomme ? : l’ange ou le serpent ???
On peut compter sur Lanvin pour nous étonner !
An exotic and festive dinner party.
Who will take a bite of the forbidden apple?: the angel or the snake???
You can always count on Lanvin to shake up the party!
Music: 18 year old Bronx, NY-born artist Maxine Ashley first caught the attention of super-producer Pharrell Williams on YouTube. Immediately impressed with her signature sound, soulful vocals with an edgy pop attitude, he signed her to his record label, i am OTHER entertainment. “Cookieman,” written and produced by Pharrell, is the first single off of Maxine’s upcoming debut album.