Generalmente, y hasta hace no mucho, las mujeres los preferimos mayores, por aquello de que cuantos más años tenga él más maduro será y más experiencia y ganas de centrarse tendrá. En realidad y, por lo general, parece que a ellos no les importa demasiado la edad, les dan más importancia a la feminidad y actitud que ellas puedan tener, la edad para ellos es bastante irrelevante.
Sin embargo, resulta un triunfo para un chico joven (pongamos de veinte años) ligarse a una mujer mayor, lo cual en la mayoría de casos no prospera cuando la diferencia de edad es notoria. Este tipo de relaciones suelen ser affairs pasajeros en los que él adquiere experiencia. Ya en la alta sociedad de la Francia de los siglos XVII y XVIII, mientras a las niñas se les enseñaba a ser buenas esposas, a los varones se les hacía pasar largas semanas con damas llamadas cortesanas, para que éstas les enseñaran cómo tratar y comprender a una mujer. Pero esta figura extra-institucional no fue un invento de los franceses, ya en la antigua Grecia existían las llamadas hetairas, mujeres situadas (al igual que las cortesanas) en algún punto entre la prostitución y la compañía sofisticada.
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